El común de la población piensa en los metaleros como un montón de mechudos, vagos, que abusan de las drogas (legales e ilegales) y adoran a Satán... tienen toda la razón, pero no somos malos padres. Este es un ejemplo de lo buen padre que puede ser un metalero que pasa tiempo con sus hijos enseñándoles manualidades y leyes de física y termodinámica.
Saludos cósmicos :D
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